Filtros Agrícolas
Filtros para sistemas de riego agrícola: calidad y protección para tus instalaciones
Los filtros de riego son indispensables en sistemas de riego localizado y aspersión agrícola. Garantizan una calidad óptima del agua y evitan la obstrucción de tuberías y emisores, prolongando la vida útil de todo el sistema.
Modelos disponibles
- Filtros de plástico automáticos: solución práctica y eficiente para grandes instalaciones.
- Filtros de plástico semi-automáticos: fácil mantenimiento con mínima intervención.
- Filtros de discos: alta capacidad de filtración y resistencia.
- Filtros de plástico manuales: económicos y versátiles para aplicaciones sencillas.
- Filtros cazapiedras: especializados en retener partículas grandes como piedras.
- Filtros de malla automáticos: máxima eficiencia en sistemas avanzados.
- Filtros metálicos manuales: robustos y duraderos para entornos exigentes.
- Cabezas de filtrado: conjuntos completos para sistemas de filtración agrícola.
Ventajas
✔ Mantienen la calidad del agua y prolongan la vida útil de tuberías y emisores.
✔ Adaptables a cualquier sistema agrícola o instalación de riego localizado.
✔ Diseñados para ofrecer eficiencia y durabilidad en las condiciones más exigentes.
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Preguntas frecuentes sobre Filtros para Sistemas de Riego Agrícola
Malla: excelente contra arenas finas e inorgánicos, pérdida de carga baja y limpieza rápida. Discos: mayor superficie filtrante y profundidad; rinde mejor ante orgánicos (algas, biofilm) y picos de suciedad. En goteo suele preferirse discos; en aspersión, malla es muy común.
- Goteo estándar: 120 mesh ≈ 130 µm.
- Goteo autocompensante/caudal bajo: 140–155 mesh (105–90 µm).
- Microaspersión/toberas finas: 120–150 mesh según boquilla.
- Aspersores agrícolas: 80–120 mesh (180–130 µm) según calidad de agua.
A mayor sensibilidad del emisor, micras más bajas (filtración más fina).
Automático: para caudales altos, suciedad constante o turnos largos; backwash por diferencial de presión/tiempo. Semiautomático: mantenimiento rápido sin desmontar (palanca/rotación); ideal en fincas medianas. Manual: económico y eficaz con aguas limpias o mantenimiento frecuente.
Se coloca antes de los reguladores, fertilización y sectores, tras válvula de entrada y manómetro. En cabezales: hidrociclón/cazapiedras (si hay sólidos grandes) → filtro principal (malla/discos) → inyección abonos → colectores/sectores.
Cazapiedras: retiene gravas y sólidos pesados, protegiendo al filtro fino. Hidrociclón: separa arenas por fuerza centrífuga; imprescindible en captaciones con arena para alargar la vida del filtro principal.
Elija un modelo cuya pérdida de carga limpia sea baja a su caudal de trabajo, y que al ensuciar no supere el diferencial aceptado (p. ej. +0,5 bar). Si el DP sube rápido, aumente tamaño del filtro o use dos en paralelo para repartir caudal.
Plástico técnico: ligero, anticorrosión y económico; muy usado en goteo y microaspersión. Metálico: robusto, mejor disipación térmica y mayor resistencia mecánica; recomendado en caudales altos, presión elevada o uso intensivo.
Inyecte después del filtro principal para evitar precipitados en el elemento filtrante. Si se requiere filtrar también el fertilizante, use un filtro dedicado y respete compatibilidades químicas (discos o malla en Inox/Polysulfona). En orgánicos, los discos suelen mantener mejor la eficiencia.
Instale manómetros antes y después del filtro. Cuando el ΔP alcance el umbral (p. ej. 0,4–0,6 bar), haga limpieza. En automáticos, el backwash se dispara por tiempo o diferencial; en manuales, lave el elemento con agua a presión sin cepillos abrasivos.
Es un conjunto prefabricado con válvulas, manómetros, by-pass y uno o varios filtros (en paralelo/serie), listo para conectar. Conviene en fincas medianas/grandes por su facilidad de montaje, mantenimiento y escalabilidad del caudal.






